Dos artistas viven 10 días en una rueda de hámster gigante en NY

'In Orbit', experimento artístico-sociológico-filosófico, mantuvo a los autores todo el día dando vueltas en una rueda de solo 60 centímetros de ancho.
Rueda hámster
FOTOGRAFÍA EFE
Para el dúo artístico formado por Ward Shelley y Alex Schweder, el mundo estos días es más redondo que nunca: tiene 7.6 metros de diámetro y consiste en una rueda que, durante 10 días tuvieron que girar para pasar de la camas al baño o la cocina. La instalación se llama "In Orbit" y está en Brooklyn.
Estos dos artistas cumplieron el domingo pasado su décimo día en esta versión de diseño de un carrusel dantesco, que recuerda por momentos a aquella nave ingrávida de "2001: Una odisea en el espacio", la cual el boca a oreja ha acabado por definir como una gigantesca rueda de hámster.
Ward Shelley y Alex Schweder se conocieron en 2005 en Roma, haciendo una beca en la Academia Estadounidense de la ciudad y desde entonces compartieron su interés por la repercusión social de la arquitectura, hilo argumental de sus instalaciones "Estabilidad", que exhibieron en Seattle en 2009, o "Counterweight Roommate" (algo así como "compañero de piso contrapeso"), que se vio en 2011 en Basilea.
"Aunque la mayoría ha visto en ella la interpretación de la rueda de hámster, de ese mundo que parece que avanza pero solo da vueltas sobre sí mismo, nuestra idea era más sencilla: demostrar cómo la arquitectura moldea a través de sus espacios las relaciones entre las personas", explicó Shelley, el que está en la parte de abajo de la rueda y quien atiende a la prensa.
"In Orbit" se exhibe en la galería Boiler, que la casa Pierogi 2000 tiene en el distrito neoyorquino de Brooklyn, y ha conseguido sorprender con su experimento artístico-sociológico-filosófico, lo que sus autores llaman "performance arquitectónica" y que los tuvo todo el día dando vueltas en esa rueda de solo 60 centímetros de ancho. En total, la obra tiene 1.2 m2 habitables.

EFE
Por encima de todo, para los artistas fue una experiencia física. "Esto está siendo mucho más duro y, sobre todo, incómodo de lo que habíamos pensado. Estamos todo el día adaptándonos a esta situación. En cuanto nos bajemos de aquí, lo primero que haré será darme una ducha", dice Shelley durante el noveno día de experimento.
Mantuvo días sin ver a Schweder, con quien proyectó y construyó el que sería su jaula artística, ya que, por razones técnicas de funcionamiento de esta rueda, ambos artistas debían estar en el diámetro opuesto de la circunferencia y se condenaron a no encontrarse.
Así, su relación con Schweder se redujo a mensajes utilitarios básicos. "Es una auténtica relación de poder, en la que la generosidad, la cooperación y la confianza en el otro es fundamental para que funcione. Tenemos que coordinar cada acción, pero no nos escuchamos bien, así que nos comunicamos por sms o por mail y te aseguro que no nos enrollamos mucho", asevera Shelley.

La rueda tiene su mininevera, su cocina y su microondas y hasta se han llegado a comer salchichas y huevos. "Tenemos todo lo que necesitamos. Incluido un váter químico, que no es lo más cómodo del mundo, pero no es peor que el de un avión", asegura.

Todo lo que maneja líquidos, como la cocina o el baño, así como las perchas o los cubos de basura, están colgados de tal manera que siempre está en la misma posición.

Y llegada la hora de dormir, por fin la rueda se para. "Es una especie de refugio psicológico. Acabo agotado todos los días y duermo más horas que nunca, unas ocho o nueve. Es porque estoy todo el rato muy tenso. Parece que el de arriba corre más riesgo, pero abajo el esfuerzo que hay que hacer es mucho mayor", se justificó.

EFE
"In Orbit" es su obra con mayor repercusión. "Ha sido bonito ver que estos días se entretenían con la atención de los medios o con una gran asistencia de público, algo que no esperábamos. Y, claro, muchos amigos también han venido a vernos. El aburrimiento no ha sido un problema", explica.

Y aunque en un principio desecharon una interpretación demasiado profunda o metafórica de su experimento, ahora reconoce que ha aprendido una lección.

"A pesar de que esta rueda que no va a ningún lado y parece que todo es repetición, para mí cada momento ha sido único y ha requerido toda mi concentración. Eso me demuestra que la estructura física no es tan importante como la actitud", concluye.

El domingo Ward Shelley y Alex Schweder recuperon su vida normal. "In Orbit" seguirá expuesta, ya sin habitantes que la hagan circular, hasta el 5 de abril.

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